Una manifestación unitaria de las centrales sindicales en el día 13 de abril con cerca de 20 mil trabajadores en frente a la Fiesp finalizó más un round de la lucha nacional por la reducción de la jornada semanal de trabajo de 44 para 40 horas semanales, sin corte en los salarios.
Después del protesto, los trabajadores montaron campamiento delante la sede estadual de los patrones de la industria, ubicada en la avenida Paulista, centro de São Paulo. Cerca de marzo, la Fuerza Sindical había entregue un documento a la Fiesp solicitando la abertura de negociaciones sobre la jornada de 40 horas, pero aun no obtuvo respuesta.
João Carlos Gonçalves,
el Juruna, secretario general
de la Fuerza Sindical
Campaña general
Para el secretario general de la Fuerza Sindical, João Carlos Gonçalves, el Juruna, los dirigentes sindicales también quieren negociar las 40 horas por empresa o por segmento económico.
“Nuestra iniciativa está vinculada a la campaña general para presionar la Cámara de los Diputados por la aprobación de la disminución de la carga horaria de trabajo”, afirma Juruna.
Danilo Pereira da Silva,
presidente de la Fuerza Sindical – SP
Patrones ignoran
“Los empresarios defienden que la reducción de la jornada debe darse por negociación directa. Sin embargo, la mayor federación patronal del País se mantiene callada, ignorando la reivindicación de los trabajadores”, acrecienta el presidente de la Fuerza – SP, Danilo Pereira da Silva.
En la opinión del presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São Paulo, Miguel Torres, el gobierno federal también se ha mantenido alejado de las reivindicaciones de las centrales sindicales, con la alegación de que la hora de trabajo es problema del capital y trabajo.
Unión en la lucha
“Delante las dificultades, resta al movimiento sindical mantener la unión en la lucha y organizar el movimiento en las ciudades, en las empresas, en los barrios y en las escuelas”, apunta el presidente del Sindicato de los Trabajadores de la Construcción Civil, Antônio de Souza Ramalho.
El tiempo de trabajo es un debate que interesa a toda la sociedad brasileña porque está ligado a la solidaridad entre los trabajadores: va a crear cerca de 2,5 millones de nuevos empleos en el país.
Más empleo produce más salario y más consumo, produciendo un círculo virtuoso capaz de disminuir la miseria y la violencia. “Sólo con mucha presión, habrá alguna chance de la Cámara votar pronto la propuesta de la semana menos”, comenta Carlos Vicente de Oliveira, presidente del Sindicato de los Trabajadores en las Industrias de Alimentación de São Paulo.
Trabajador necesita aumentar la bancada en el Congreso Nacional
La dificultad en hacer el Congreso Nacional votar y aprobar la PEC 231/95 que establece la semana de 40 horas, sin reducción salarial, está ligada a la origen de clase de los parlamentares de la Cámara de los Diputados y del Senado. La mayoría de ellos salió al lado de los patrones. Vota de acuerdo con los intereses de sus empleadores.
Los representantes de los trabajadores, al contrario, no pasan de una centena en 594 políticos que forman la Cámara y el Senado. Por eso, hasta ahora no fue posible por en votación y aprobar la reducción de la jornada semanal, además de otras reivindicaciones.
Ampliar los derechos
De acuerdo con evaluación del editorial del Boletín DIAP, es fundamental elegir parlamentares comprometidos con los trabajadores para garantir y ampliar derechos laborales. Además de eso, la representación parlamentar será importante para “hacer la mediación entre las autoridades públicas y la clase trabajadora y entre esta y los empresarios, en los momentos de conflictos”, comenta el texto.
Actualmente, la bancada, mismo pequeña, reaccionó bien a los golpes del neoliberalismo en el Congreso, pero esta combatividad no dará cuenta de los desafíos de una coyuntura diferente de la vivida por los trabajadores en el segundo mandato del presidente Lula.